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La música en valenciano: identidad, industria y futuro
El papel de la música en la defensa de la lengua y sus desafíos

Público disfrutando de un concierto. Fuente: Pexels
Cada día, millones de personas en todo el mundo convierten la música en la banda sonora de sus vidas. Según el Anuario del Ministerio de Cultura de España, el 85,7% de la población española escucha música con regularidad, una cifra que asciende al 92% en personas entre 15 y 34 años. Ya sea a través de plataformas digitales, radio o conciertos en vivo, la música forma parte de nuestra identidad. En la Comunitat Valenciana, además de entretenimiento, la música se ha convertido en una herramienta fundamental para la reivindicación de la lengua y la cultura propias.
En la actualidad, la música en valenciano está viviendo un momento de crecimiento y consolidación, impulsada por artistas, productoras y un público cada vez más receptivo. En plataformas como Spotify y YouTube, artistas como Zoo, La Fúmiga o Auxili superan el millón de reproducciones, mostrando que la música en valenciano ya no es solo un fenómeno local. Sin embargo, la música en valenciano también enfrenta obstáculos, como la polarización sociopolítica en torno al uso de la lengua y la dificultad para competir en un mercado dominado por la música en castellano o inglés. La pregunta es: ¿es este crecimiento una verdadera normalización o sigue siendo un fenómeno limitado a un nicho?
De la resistencia a la normalización
El actual auge de la música en valenciano tiene cierta influencia de la Nova Cançó, el movimiento de cantautores que se inició en Catalunya en los años 70, durante los últimos años del franquismo, y reivindicó la lengua y la identidad del pueblo catalán a través de la música. En la Comunitat Valenciana también hubo figuras partícipes en este movimiento como Raimon, Ovidi Montllor o Al Tall que marcaron una generación que encontraba en el valenciano un símbolo de resistencia.
Con la llegada de la democracia y la oficialidad de la lengua, la música en valenciano experimentó altibajos, sin llegar a consolidarse en la industria. No fue hasta los años 90 y 2000 cuando nuevas bandas comenzaron a recuperar su espacio, abriendo el camino a la diversidad de estilos que existen hoy en día.
Timeline de la evolución de la música en valenciano. Fuente: Elaboración propia
Una nueva generación de artistas
Hoy en día, artistas emergentes como Rosio Cano encuentran en el valenciano una elección natural para su expresión artística. «Mis canciones cuentan mis historias y yo no tuve ese debate interno de hacerlo en castellano o en valenciano, porque mi lengua materna es el valenciano y todas mis vivencias las vivo en valenciano», explica la cantautora.
A pesar de que cada vez hay más artistas y público que apoya la música en valenciano, los prejuicios todavía persisten. «Mucha gente me dice: 'En castellano llegarías mucho más lejos', pero pienso que estoy haciendo lo que a mí me gusta y porque me escuche más gente no voy a cambiar», asegura Cano. Su experiencia refleja la dualidad de la industria: por un lado, hay un público fiel que consume y apoya la música en valenciano; por otro, aún hay quienes la consideran un obstáculo para alcanzar una audiencia mayor. Este dilema también afecta a las decisiones artísticas por preservar la esencia de los artistas. «Podría estar haciendo perfectamente reguetón en valenciano que seguro que tendría más éxito, pero a mí la música de guitarrita, tranquilita, de estar ahí sentada en un concierto, me gusta muchísimo», añade la cantautora.
Además, abrirse camino en la industria musical no es tarea fácil, especialmente sin el respaldo adecuado. «Hay apoyo, pero como en cualquier industria musical, si no te haces tu nombre es complicado que te llamen. Si no tienes una discográfica o un estudio de producción que te aconseje, es bastante difícil», afirma Cano.
Entrevista a Rosio Cano. Fuente: Elaboración propia
La música infantil como herramienta lingüística
El papel de la música en valenciano también desempeña un rol clave en la educación y transmisión de la lengua. Pau Sancho, cantante del grupo infantil Trobadorets, identificó hace más de 15 años la necesidad de ampliar la oferta de música en valenciano para niños y niñas. «Hace 15 años apenas había opciones en el País Valencià más allá de Dani Miquel. Mientras que a nivel estatal salieron propuestas como Cantajuegos, con una calidad musical bastante baja y muy enfocada a un público general », recuerda el artista.
Sancho cuenta cómo, en los inicios de su carrera, algunos municipios les ponían condiciones para actuar: «Al principio, nos pasó alguna vez que nos decían: ‘Queremos que vengáis, pero tiene que ser en castellano’», relata. Aunque Trobadorets ofrecía la posibilidad de hacer las introducciones en castellano, la respuesta era tajante: «No, no, tienes que cantar en castellano». El cantautor muestra su negativa ante este tipo de imposiciones y defiende que cada artista tiene derecho a expresarse en su lengua: «En castellano yo no canto porque mi proyecto es este, igual que no le pides a un artista que cante en castellano que lo cambie al valenciano o que cante en inglés y que lo cambie al castellano. Cada proyecto tiene su público y su manera de expresarse».
Para Sancho, la música es clave en la preservación del valenciano, especialmente en verano, cuando muchos niños dejan de estar expuestos a la lengua al terminar las clases. «Disponer de una herramienta como es la música, que te hace jugar, que te hace bailar y que te hace divertirte en tu lengua, hace que esa lengua continúe viva y utilizándose», destaca.
Entrevista a Pau Sancho. Fuente: Elaboración propia
Los desafíos en las productoras
Detrás del crecimiento de la música en valenciano, también conviven con los artistas algunas productoras que apuestan por una escena musical propia. Sin embargo, trabajar en esta lengua sigue implicando desafíos que afectan a la viabilidad económica y a la expansión de los proyectos.
Rafa Jordan, uno de los codirectores de Pro21, una productora especializada en música en valenciano, destaca las dificultades que implica trabajar en esta lengua: «El desafío es constante porque estamos trabajando con una lengua minorizada, que no minoritaria. Entonces para que exista como un consumo cultural tienes que crear hegemonías culturales y esas hegemonías culturales, en el País Valencià, están hechas en castellano. El valenciano cada vez ha sido más arrinconado».
Para empresas pequeñas que deciden apostar por la lengua en valenciano en el ámbito cultural no es solo una elección artística, sino también un compromiso con el patrimonio cultural. «Trabajar en valenciano tiene muchas más complicaciones que hacerlo en castellano. Para una empresa pequeña como la nuestra, requiere una filosofía de trabajo y una finalidad de país, no solo de mercado». Sin embargo, a pesar de los desafíos podemos ver como, por ejemplo, esa «dificultad de los últimos 25 años de llenar salas y festivales», hoy en día se ha superado. Además, Jordan también reconoce avances: «Por fin hemos conseguido normalizar la música en valenciano en más lugares. Hoy, grupos como ZOO o La Fúmiga actúan en festivales donde nunca antes se había escuchado nuestra lengua».
A pesar de estos avances, la falta de apoyo institucional sigue siendo un obstáculo importante. «Las subvenciones son débiles y los artistas deben buscar recursos en otras áreas», lamenta Jordan. Además, también existen barreras para la difusión: «Nos han preguntado en festivales si el grupo iba a actuar en valenciano, como si eso fuera un problema. En cambio, aquí escuchamos flamenco o reguetón sin cuestionarlo».
Entrevista a Rafa Jordan. Fuente: Elaboración propia
El futuro de la música en valenciano
Los entrevistados coinciden en que la escena musical en valenciano está en su mejor momento en cuanto a oferta y diversidad. Sin embargo, el futuro depende de factores como el apoyo institucional y la inclusión en circuitos más amplios. «Es clave que exista una televisión y radio públicas con contenido en valenciano. La lengua es un tesoro que no se puede malbaratar, y la música es fundamental para transmitirla a los más pequeños», enfatiza Sancho. La reciente consulta sobre la lengua vehicular en las escuelas valencianas ha reflejado una división significativa: el 50,53% de las familias optó por el valenciano, mientras que el 49,47% prefirió el castellano, con una participación del 58,6%. Esta situación pone de manifiesto que, aunque la música en valenciano ha ganado terreno, su normalización sigue siendo un reto en un contexto donde el uso de la lengua aún se somete a discusión.
Rosio Cano, por su parte, espera que la música en valenciano pueda trascender los espacios especializados y llegar a festivales de gran formato: «Espero que poco a poco estemos en más espacios, no solo en eventos que buscan música en valenciano».
En un mercado musical cada vez más globalizado, la música en valenciano enfrenta el reto de consolidar su espacio sin perder su esencia. La clave, según los artistas y productores, está en mantener la libertad artística y apostar por una identidad propia. Como concluye Rafa Jordan: «No habrá una cultura verdaderamente libre hasta que cambiemos el sistema. Hoy en día, la creatividad está condicionada por la necesidad de monetizar la cultura para sobrevivir».
Lejos de ser una barrera, la música es un acto de libertad artística y expresión personal. Elegir cantar en valenciano no es una limitación, sino una afirmación de identidad, un reflejo de la diversidad cultural y la riqueza lingüística de un país. Más allá del mercado y las barreras impuestas, los artistas apuestan por su lengua materna, reivindicando que no solo están en su derecho a expresarse con ella, sino también destacan el valor de un patrimonio y una cultura propia sin renunciar a su esencia.
El crecimiento de la música en valenciano a lo largo de los años es innegable, presentando una escena cada vez más diversa y con mayor presencia en festivales y espacios culturales. Sin embargo, el camino a la normalización avanza poco a poco, presentando obstáculos que la limitan, como los prejuicios lingüísticos o la falta de apoyo institucional. Por ello, la música en valenciano continúa en proceso, con un potencial creciente, y su completa normalización llegará cuando la elección del idioma no sea un obstáculo, sino una valiosa forma de expresión artística.