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Cine con Orgullo
Representación y nuevas narrativas LGTBIQA+ en el audiovisual

Manos acariciándose sobre proyección de luz arcoíris. Fuente: Pexels
A lo largo de los años, la representación de la diversidad afectiva y sexual en el cine y el audiovisual ha sido limitada y estereotipada. Durante gran parte del siglo XX, el cine estaba sujeto a una serie de códigos de producción cinematográficos que establecían aquello que se podía mostrar en pantalla y aquello que no, con la finalidad de “proteger” al público de contenidos considerados ofensivos o inmorales. Un claro ejemplo fue el Motion Picture Production Code de los Estados Unidos, conocido como Código Hays, el cual ha evolucionado actualmente hasta el nuevo sistema de Clasificación por edades de la Motion Picture Association (MPAA) que informa al espectador sobre el tipo de contenido que puede encontrar en el audiovisual (violencia, contenido sexual, etc.).
A partir de los años 60 y 70, con los movimientos de liberación sexual como los altercados de Stonewall, el cine comenzó a explorar la diversidad sexual y la identidad de género, principalmente en películas independientes y con alcance limitado. Películas como La víctima, en la que un abogado gay vive en un matrimonio ficticio mientras tiene relaciones con jóvenes y es chantajeado para que su identidad no sea revelada, demuestra cómo el cine visibilizaba esas realidades ocultas sin escenas de contacto físico entre los personajes que pudiera hacer referencia explícita a la homosexualidad, debido a las estrictas limitaciones de la época.
Sin embargo, a partir de los 2000 el cine empezó a incorporar con mayor frecuencia estas realidades en sus producciones, como Boys Don’t Cry, una producción basada en hechos reales en la que se cuenta la historia de un hombre trans al que le toca soportar todo tipo de abusos por querer ser quien es. O la producción española Todo sobre mi madre, donde se tratan temas complejos para la época como el SIDA, la identidad de género o la homosexualidad.
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Infografía películas LGTB de los años 2000
Fuente: Elaboración propia
Nuevas narrativas desde el activismo
Según Ipsos Global Advisor, en 2023, a nivel global, un 9% de la población adulta se declaraba LGTBIQA+, un porcentaje que, en el caso de España, aumenta hasta el 14%, convirtiéndose en el segundo país a nivel mundial solo por detrás de Brasil (15%). Más allá de estos datos, que reflejan la diversidad de la sociedad, durante todo este tiempo el cine ha mostrado un modelo heteropatriarcal, en el que crecer siendo del colectivo LGTBIQA+ puede llegar a ser complicado por falta de visibilidad y referentes, lo que hace que el camino del autoconocimiento y la aceptación sea más difícil. En este contexto, la recuperación de la memoria histórica del colectivo se vuelve fundamental no solo para comprender el pasado, sino también para construir referentes reales y diversos en el presente.
En la Comunitat Valenciana, el primer documental que narra la historia LGTBIQA+ de la ciudad de València desde los años 70 hasta principios de los 2000 es València t’Estime, estrenado en 2023 y dirigido por Carlos Giménez, activista LGTBIQA+. Giménez sostiene que el cambio real en la representación audiovisual empieza por quién cuenta las historias. «Cuando uno hace una búsqueda histórica, por ejemplo en el colectivo LGTBI hace 30 o 40 años, lo que ocurría es que no tenían referentes», reflexiona.
Tráiler València T'Estime. Fuente: Carácter Films
Su trabajo, sin embargo, va más allá del audiovisual, ya que su activismo se extiende a múltiples formas de expresión artística y espacios comunitarios. «Al final un artista es un poco versátil, he hecho un documental, charlas, obras de teatro, shows u organización de eventos LGTBI», comenta. De esa necesidad de seguir contando historias y reivindicar todas las letras del colectivo nace Colors al Cercle, un espacio seguro LGTBIQA+ que, desde una perspectiva cultural, ofrecía un lugar donde aprender, desaprender y construir comunidad. «Colors al Cercle acabó siendo un referente en la ciudad de Valencia porque de forma semanal se trataban temas muy distintos dentro siempre del colectivo», afirma Carlos Giménez.
Todas estas iniciativas, siguen una clara filosofía. «Siento que al final lo que debo aportar es un espacio seguro LGTBI, donde impere el respeto, donde podamos ir a pasárnoslo bien, pero también podamos aprender, desaprender, conocer a los demás, conocerse a uno mismo y luego, sobre todo, salir de allí, irse a casa e ir con algo aprendido», explica Giménez. Estos espacios seguros no solo permiten la convivencia, sino que también permiten una transformación e invitan a reflexionar como sociedad. «Creo que al final la vida es un constante aprendizaje», añade.
Entrevista a Carlos Giménez. Fuente: Elaboración propia
La importancia de producir diversidad
En un panorama audiovisual marcado por la producción masiva y la búsqueda de contenidos virales, emergen productoras independientes que apuestan por narrativas inclusivas y comprometidas con el colectivo. Suma Content, fundada por Javier Calvo y Javier Ambrossi, conocidos como "Los Javis", es un ejemplo destacado. Con una trayectoria que incluye títulos como La llamada, Paquita Salas y Veneno, esta productora nace con el objetivo de dar voz a nuevas historias que reflejen la diversidad de la sociedad y promuevan una representación más auténtica del colectivo LGTBIQA+. «Cuando formas parte del colectivo, lo suyo es que seas más consciente y que intentemos evitar que otra gente sufra las discriminaciones que hemos podido sentir nosotros», cuenta Joan Montesinos, coordinador de desarrollo en Suma Content.
La apuesta de Suma Content por contenidos que rompen los estereotipos tradicionales se evidencia, por ejemplo, en el reciente estreno de Mariliendre, una producción que trata de desmitificar el término “mariliendre” –referido a la mujer que frecuenta la amistad de hombres homosexuales y que a menudo es empleado de manera despectiva en la sociedad–. Esta serie, creada por Javier Ferreiro, conecta con el colectivo a través del estilo musical, la historia y el cast. «Es muy fácil conectar, porque al final todas y todos hemos tenido en algún momento en nuestra vida, o tenemos, un grupo de amigos LGTB, un grupo de amigos diverso donde se hacen unas dinámicas y tenemos una forma de divertirnos que puede ser parecida, o no, al mundo heteronormativo, a la norma», afirma Montesinos.
Además de apostar por narrativas inclusivas, Suma Content también refleja su compromiso con la diversidad desde dentro de su equipo de trabajo. «El tener a jefas de equipo, el incorporar a gente de minorías, incluso gente que tenga unos recursos sociales más escasos, que al final es toda la gente que tiene más dificultad para acceder a la industria, a la hora de formar equipos, incluso de pensar temáticas, es algo que siempre está presente», explica Montesinos sobre Suma Content.
Joan Montesinos también pone en el centro la importancia de contar con referentes que cuestionen los modelos tradicionales de representación. «Lo guay de cara a tener referentes es que sean autores que apuestan y que rompen los estereotipos o que apuestan por la diversidad y que nos ayudan a entender un poco otras realidades que nosotros por nosotros mismos no podemos vivir», confiesa. Sin embargo, a pesar de la existencia de referentes como Los Javis o Pedro Almodóvar, por la forma en que trabajan con el colectivo, existe una brecha en cuanto a representación real y diversa por parte de algunos directores, guionistas o productores dentro del cine mainstream. «Siento que actualmente hay directores LGTB, como J. Bayona o Amenábar, que hacen cine desde una mirada heteropatriarcal y heteronormativa, que a mí no me interesa», expresa Montesinos.
Esta visibilidad de la comunidad LGTBIQA+ es imprescindible tanto en la ficción como en otros ámbitos. «Evidentemente, me parece fundamental tener referentes en la ficción, en la música y en la literatura», menciona. Desde esta perspectiva, también subraya la importancia de la autenticidad frente a las dinámicas comerciales del sector: «Creo que suma mucho tener una exposición mediática de gente libre, que es como quiere ser, dejando de lado ideas de mercado o taquilla».
Entrevista a Joan Montesinos. Fuente: Elaboración propia
Un reflejo insuficiente: Datos y tendencias
Con el auge del streaming y las nuevas plataformas como Netflix o Prime Video, las representaciones de la diversidad afectivo-sexual han alcanzado un nivel significativo de visibilidad. Como ha sido el caso en los últimos años, según la Gay and Lesbian Alliance Against Defamation (GLAAD) en su informe anual Where We Are On TV 2023-2024, Netflix cuenta con el mayor número de personajes LGTBIQA+ en series originales: 155 personajes de un total de 327 personajes. Esto supone que un 47% de los personajes pertenecen a este colectivo.
A pesar de esta incorporación LGTBIQA+ en la trama de gran parte de las películas actuales, según GLAAD, se registraron 454 personajes regulares en series de horario estelar en las principales cadenas de televisión americanas, de las cuales solo un 8.6% son LGTBIQA+, lo que representa una disminución del 44% en comparación con el año anterior. Este notable retroceso viene acompañado del reciente ascenso al poder Donald Trump en los Estados Unidos, quien promueve políticas que ponen en riesgo los derechos del colectivo LGTBIQA+ y que particularmente atentan contra la integridad de las personas trans y no binarias.
En España, el Observatorio de Diversidad en los Medios Audiovisuales (ODA), ha identificado ciertas dinámicas en torno a la representación del colectivo LGTBIQA+ en pantalla explicadas en el Resumen Ejecutivo del Informe Anual ODA 2024. Partiendo de un total de 1.756 personajes analizados, en 101 películas y 70 series de ficción, sólo el 5,93% del total de películas y el 13,08% en el caso de las series pertenecen al colectivo LGTBIQA+. Esta asociación sin ánimo de lucro analiza cómo se representan las diversidades en la ficción española, partiendo del test Vito Russo, una herramienta que evalúa la inclusión en productos de ficción basándose en tres reglas: la presencia de un personaje LGTBIQA+ identificado, cuya identidad no sea la única característica principal que defina al personaje, y cuya eliminación afecte a la trama.
La ODA desde su labor de observación y análisis del sector audiovisual, ha sido testigo de un auge de narrativas más diversas, aunque alerta de que estas representaciones siguen siendo insuficientes y cargadas de estereotipos. «Sí que hemos visto cómo en los últimos años ha habido un crecimiento y un interés por nuevas narrativas, pero todavía nos parece que es una representación que sigue estando muy estereotipada y que sigue siendo escasa en bastantes sentidos de la palabra», analiza Elena Crimental, directora de comunicación de la ODA.
A pesar de algunos avances, la diversidad en pantalla continúa siendo limitada. «Hay muy poca intersección. Los personajes de los hombres aparecen como traicioneros, asociados al mundo de las drogas, del abuso de sustancias, mientras que las mujeres, suelen aparecer hipersexualizadas en pantalla», explica Crimental. «En cuanto a las personas trans suelen invisibilizar a los personajes trans masculinos, las personas no binarias también han empezado a aparecer y hay otras identidades, como las personas intersexuales que ni siquiera aparecen», añade.
Entrevista a Elena Crimental. Fuente: Elaboración propia
El papel de una educación en valores
Actualmente, en series infantiles como Peppa Pig o películas como Lightyear, se incluye con naturalidad la diversidad familiar permitiendo que niños y niñas crezcan viendo reflejadas realidades similares a las suyas o que comprendan realidades diferentes a las suyas con respeto y normalidad. Aunque se han logrado avances importantes en la representación de la diversidad, todavía hay sectores de la sociedad a los que les incomoda ver reflejadas estas realidades, demostrando que aún queda camino por recorrer hacia una verdadera normalización.

Escena del episodio 'Familias' de 'Peppa Pig'. Fuente: El País

Escena LGTB de 'Lightyear'. Fuente: La Vanguardia
Carlos Giménez, desde su experiencia, señala que el cine y la televisión deben ser espacios de transformación y visibilidad colectiva. «Cuando uno no tiene referentes cuando es pequeño, cuando es adolescente, siente que no encaja en ningún lado y que algo malo le pasa», subraya.
En la adolescencia, la naturalidad con la que se trata la búsqueda y aceptación de la identidad en películas como Love Simon (Con Amor, Simon) o, la forma en la que series como The Prom representa la diversidad y la inclusión, ponen de manifiesto cómo el cine y el audiovisual deben ser herramientas de deconstrucción y transformación colectiva. «Que haya referentes LGTBI hace que, primero, la gente que ya es más mayor se pueda sentir reconfortada y empoderada y, segundo, la gente que ahora es adolescente, que se está descubriendo, pues que no tenga absolutamente ningún problema en ser quien es», remarca Giménez.
Estas nuevas narrativas permiten a más personas sentirse reflejadas, dejando atrás esas narrativas centradas únicamente en el sufrimiento o la discriminación. «Esperamos ver personajes más interseccionales, que las producciones no necesariamente tengan que ir de su identidad y girar alrededor de eso, sino que sea un elemento más», denuncian desde la ODA. Producciones como Heartstopper representan ese cambio de sentido, al apostar por una historia más allá de la identidad de los personajes y el dolor.

Escena de la serie 'Heartstopper'. Fuente: Netflix
Hacia una narrativa más libre, real y plural
La representación LGBTIQA+ en el audiovisual ha dejado de ser un fenómeno aislado, pero aún dista de ser justa y plural. Aunque se han dado pasos importantes, todavía queda camino por recorrer para lograr una visibilidad auténtica y constante. «Ahora hay muchísima más libertad y eso es bueno, porque al final todo el mundo puede expresarse, puede encontrar su espacio. Si no lo encuentra, lo crea, se respeta», señala Carlos Giménez.
Esta apertura se traduce en una mayor posibilidad de mostrar historias que antes no se contemplaban en los medios. «La puerta está abierta para que la sociedad en general conozca historias que hace 20 o hace 30 años, era muchísimo más difícil tanto de representar, de visibilizar y de contar», destaca Joan Montesinos. Pero este avance no es casual, para la ODA, el cambio pasa «por dar más espacio a creadores queer detrás de las cámaras, solo así surgirán historias que no se están contando hoy en día», sostiene Elena Crimental.
Al final, como afirma Carlos Giménez, «lo normal es ser diferente». Reconocerlo y asumirlo desde el audiovisual es avanzar hacia un futuro más libre, honesto y representativo para todas las personas.
Carrusel de recomendaciones audiovisuales. Fuente: Elaboración propia








